A pesar de las pruebas de la vida, no bajes la guardia en tu compromiso con el Señor.
Alimento diario para el Alma.
Esta es la primera clave personal para todos nosotros, amar
la Palabra de Dios y meditar en ella diariamente. (Salmo 1:1-3).
Malgastar el tiempo en cuestiones banales puede llegar a
convertirse en un pecado de ociosidad. Lo cual no quiere decir, usar tiempos de
esparcimiento personal y familiar lo cual es muy necesario. Piensa en cómo
distribuyes tu tiempo en un día cualquiera habitualmente. (Salmo 90:12 Efesios
5:15-17
Mucha gente se pasa la vida centrada y ensimismada en sus
cuestiones personales, pero tenemos que hacer un breve análisis sobre a qué o a
quienes estamos prestando más o menos atención.
Nuestra familia nuclear es prioritaria
(esposos/hijos/padres/hermanos). También tenemos relaciones sociales entre
hermanos en Cristo y amigos (amistades no peligrosas). Si perdemos nuestra área
de influencia con amigos externos, estaremos aislándonos y perdiendo
oportunidades de testimonio importantes. No rompamos los puentes de relación
social con otras personas…
Si eres el cabeza de familia o la cabeza de tu familia
monoparental, cuida la prioridad espiritual y pastoral de los tuyos. A pesar de
las pruebas de la vida, no bajes la guardia en tu compromiso con el Señor (tu
Salvador).
Mantente en fe y retroalimenta tu esperanza y tu estado de
ánimo en Dios y en su Palabra viva… (Hebreos10:39)
Este es un punto muy importante para todos nosotros, tanto
si eres extrovertido/a como introvertido/a. Hemos de pedirle al Señor la Gracia
de testificar a nuestros amigos, familiares, vecinos, compañeros y
desconocidos, con sabiduría, valentía y determinación.
Para ello será bueno aprender algunas destrezas del buen/a
pescador o ganador de almas. Si puedes llegar a experimentar la bendición y el
gozo de llevar a una persona a los pies de Cristo durante este año te cambiara
la vida. (Mateo 4:18-20)
Muchos de nosotros le prestamos poca o ninguna atención a
estas cuestiones, porque las damos por sentadas o las consideramos poco
importantes.
Es necesario cuidar nuestra salud física por nuestro bien y
también nuestra salud mental, cuidándonos de manías, obsesiones y fijaciones
mentales que pueden generar cierto tipo de neurosis. ¡Cuidado con las amistades
tóxicas!
También es importante dosificar nuestros gastos superfluos y
no ser malgastadores. Tampoco permitamos que Satanás robe nuestros diezmos y
ofrendas al Señor con auto pretextos.
También es muy importante vivir la comunidad cristiana participando
en áreas comunes como son la formación bíblica, las reuniones dominicales,
encuentros de oración, reunión de jóvenes o en los grupos de vida si los
hubiera.
También es importante colaborar en diversos ministerios de
servicio cristiano como voluntarios, limpieza, ujieres, mantenimiento,
multimedia, monitores de escuela dominical niños, etcétera
A estas alturas también tenemos que ser realistas y sinceros
con nosotros mismos y después de reflexionar acerca de nuestros posibles
conflictos personales, familiares o comunitarios hemos de ser capaces de
resolverlos y si es necesario solicitar la mediación de algún pastor de nuestra
iglesia local.
Es tiempo de superar ofensas y cuestiones negativas de
antaño que nos perjudican a unos y a otros. (Santiago 5:16)
Esta es una sugerencia importante para todos los candidatos/as
a un discipulado real, eficaz y bíblico. Todos necesitamos rendir cuentas a
alguien y un acompañamiento discipular. (Mateo 28:18-20)
Esta es una recomendación directa para guardar nuestra
santidad personal (Proverbios 4:23).
No demos lugar a chismes y murmuraciones, cualquier cosa que
nos inquiete o nos perturbe hemos de hablarlo de buena manera con las personas
supuestamente afectadas.
Los verdaderos discípulos generan nuevos discípulos. Este es
el patrón que deberíamos seguir: Ganar, consolidar, discipular y enviar, para
generar una cadena de discípulos reproductiva y sostenible. (Juan 8:31-32)
Esta es la fuerza motora de nuestra vida. Amar a Dios
nuestro Creador y Salvador sobre todas las cosas, este es un principio que
tenemos que cultivar entre nosotros, para poder servirle con alegría.
Cuando amar a Dios deja de ser un mandamiento por imperativo
divino para convertirse en una necesidad vital, todo cambia en nuestra vida.
(Marcos 12:30)
Fuente: Protestante Digital
Autor: Ps. Julio Pérez