Sismos consecutivos provocan destrucción y dejan miles de heridos y desaparecidos.
Equipos de búsqueda continúan trabajando para encontrar sobrevivientes y personas desaparecidas.
Dos fuertes terremotos han agravado la ya difÃcil situación
humanitaria que enfrenta Venezuela. Los sismos sacudieron el norte del paÃs el
miércoles 24 de junio de 2026, alrededor de las 18:04 (hora local), con apenas
40 segundos de diferencia entre ambos movimientos.
Los primeros informes oficiales confirmaron 188 fallecidos.
Sin embargo, pocas horas después, la situación empeoró. Según una actualización
difundida la noche del 26 de junio, el número de vÃctimas mortales ascendió a
920, lo que evidencia la gravedad de la emergencia.
Además, más de 3.600 personas resultaron heridas y cerca de
50.000 permanecen desaparecidas. Los equipos de rescate continúan trabajando
entre los escombros en busca de sobrevivientes. El evento es considerado el más
intenso registrado en el paÃs desde 1900.
El rápido aumento del número de vÃctimas confirma que la
emergencia sigue en curso. La tragedia ha dejado profundas secuelas no solo
fÃsicas, sino también emocionales y sociales en las zonas afectadas.
“La principal preocupación de las familias venezolanas en
este momento es saber si sus seres queridos desaparecidos siguen con vida. Muchos
edificios residenciales colapsaron con familias en su interiorâ€.
— Cristiano venezolano
Según autoridades locales, viviendas e infraestructuras
crÃticas colapsaron en más de cinco ciudades, incluida la capital, Caracas. La
presidente interina, Delcy RodrÃguez, declaró el estado de emergencia, medida
que también se aplica a otras regiones del paÃs.
Los terremotos provocaron:
El colapso de edificios.
Graves daños a servicios esenciales.
Interrupciones en el suministro eléctrico, el transporte y
las comunicaciones.
En el estado de Aragua, muchas familias permanecen en
espacios abiertos por seguridad mientras intentan enfrentar la incertidumbre.
Comunidades cristianas también se han visto afectadas. Además
de las pérdidas materiales y los desafÃos económicos, varias iglesias sufrieron
daños estructurales, lo que limita su labor social y espiritual.
La situación se ve agravada por un contexto ya marcado por
dificultades económicas, restricciones y presiones externas, lo que reduce la
capacidad de respuesta de estas comunidades.
Los informes sobre el terreno muestran distintos escenarios.
En La Guaira, la casa de la madre de un pastor resultó afectada por los
terremotos. En Aragua, el pastor MatÃas informó de daños en su vivienda. En la
capital, Caracas, familias cristianas también han visto sus hogares destruidos.
En la región de Puerto Maya, una iglesia sufrió graves daños
estructurales, mientras que la zona permanece aislada debido a la falta de
electricidad y comunicaciones.
“Hay mucha incertidumbre; el miedo continúa porque la tierra
sigue temblando debido a las constantes réplicas. Algunos pastores y cristianos
fueron sorprendidos por los sismos mientras realizaban actividades de
evangelización, por lo que tuvieron que interrumpirlas y buscar refugio. Aun
asÃ, permanecen firmes, acompañando a las personas y llevando calma y esperanza
en medio del miedo y la inestabilidadâ€.
— Socio de Puertas Abiertas
Uno de los casos más graves ocurrió en La Guaira, donde una
iglesia colapsó por completo. Los habitantes reportan un profundo sufrimiento
tras las importantes pérdidas sufridas.
La crisis ha dejado a miles de personas en condiciones de
extrema vulnerabilidad. Entre las principales necesidades que reportan se
encuentran: alimentación, refugio, atención médica, apoyo emocional y acceso a
servicios básicos.
“La iglesia está sobrecargada y se moviliza para ayudar de
la manera que puede, mientras ora por una intervención divina ante las enormes
necesidades que enfrenta el paÃsâ€.
Los equipos de rescate continúan trabajando intensamente,
mientras las autoridades siguen evaluando los daños. Cristianos locales piden
apoyo en oración.
Familias cristianas están amenazadas con ser obligadas a reconvertirse a religiones tradicionales